Diego Fischerman (2004) en su libro Efecto Beethoven. Complejidad y valor en la música de tradición popular dice que cada cultura define sus usos de la música y, también, qué es lo que considera música y lo que no. Pero hay algo anterior a la cultura, algo que forma parte de todas las culturas: la canción. La canción existió desde siempre, pero la música ha ido cambiando y sus expresiones varían según los contextos culturales. Siempre hubo canciones y, por ende, siempre hubo cantantes.
Juego con esta idea para decir algo similar de la filosofía. La filosofía tiene un origen histórico, un comienzo, que se ubica hace más de 2500 años en Grecia. Y, a partir de ese comienzo, se han desplegado diversas filosofías en distintas épocas y contextos. Sin embargo, puede afirmarse que la pregunta filosófica existió siempre, que desde que los seres humanos somos seres racionales se han formulado preguntas filosóficas.
¿Y el tango? Es sabido que el tango es un género nacido a principios del siglo xx en el Río de la Plata. Es una expresión musical determinada, concreta e histórica que se inscribe en un contexto de producción. Sin embargo, siempre que escucho o canto los tangos que elijo –aquellos tangos que existen para mí, que me hieren y me animan–, siento que, más allá de lo coyuntural, expresan algo universal y ahistórico. Probablemente esa ahistoricidad y universalidad de ciertos tangos se deba al hecho de que expresan nuestra humana condición y que los hombres y las mujeres de todas partes y de todas las épocas se parecen más entre sí que lo que las peculiaridades locales traslucen a primera vista. Hay algo común en lo humano que está más allá de las variaciones culturales. Y ese algo común –ligado al deseo y a sus limitaciones– es expresado por estos tangos. La filosofía y el tango nacen en una determinada cultura y se despliegan en el tiempo histórico. Pero ese nacimiento y ese despliegue en una cultura concreta no los priva de su carácter transcultural.
La filosofía y el tango –ciertas filosofías y ciertos tangos– no tienen un mismo comienzo histórico ni tienen una misma historia, pero comparten un origen similar. Ese origen, es decir, ese motor que los hace nacer y crecer, son las situaciones límite. Las situaciones límite son las situaciones que vivimos por el hecho de ser seres humanos. Son situaciones en las que sentimos nuestros límites, en las que sentimos de verdad que somos seres frágiles y mortales. Por lo general, somos conscientes de estar en una situación límite cuando vivimos momentos difíciles: la muerte de un ser querido, un amor no correspondido, el fracaso de un proyecto. La consciencia de estos límites nos lleva a filosofar y a cantar, y a preguntarnos por el sentido y el valor de la vida humana.
Cuando en el desarrollo de estas páginas presento un fragmento de alguna letra de un tango, no es mi intención analizar su contenido, sino invitar a escuchar esos tangos para vivenciar su sentido. No alcanza con leer las letras, ya que estas obritas constituyen un todo que incluye la melodía. La nostalgia, la mortalidad, el amor, el sin sentido, el fracaso, la desesperación, el deseo, se vivencian escuchando o interpretando esas obras. Letra y melodía son, en cierto modo, inseparables.